Odio el acné en la cara. Más cuando atina a marcarse en el labio superior. Me choca. ¿Cómo te podré besar? ¿cómo te podré decir parar ya? En parte me está impidiendo no abrir bien la boca. En parte quedarme calladita y esperar sin reclamos lo que me ofrezcas.
Tendré afanosamente a buscar nuevas alternativas. Tengo unas en mi cabeza: Oler tu cuerpo. Rodear lentamente de cuello al pecho, de ahí bajar y subir. Otras será hallar en el tacto piel nueva, en reconocer lentamente aperturas y cerraduras debajo de tus huesos. Aunque una alternativa será cerrar los ojos o abrirlos más y admirar en pleno tu mapa simétrico. Finalmente, tu voz, perderme en cada tesitura, escuchar atentamente cada palabra, como la articulas, como la pronuncias...retumbando en mis oídos fuertemente, riéndome imaginando cada sílaba, cada palabra con tonterías de mi mente.
Odio el acné. No me permite disfrutar plenamente del fantasma en que te conviertes cada ciclo lunar...
10 mayo 2006
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