Cuando oigo la rola de los Pixies, me acuerdo de ti. De la peli El club de la pelea. De todo el mal que te hice, sin querer.
De cómo te puedes transformar en la persona más dañina del mundo, de cómo el corazón se te pudre cuando a su vez, alguien te lastimo y continuas esparciendo tu asqueroso ser virulento, vomitando odio e ira.
Si, debo confesarlo, me aproveche de ti. Te la debía. Hoy te ofrezco unas palabras ante mi actitud de hace un tiempo, del porque regresé unos días contigo, por eso te quise hacer feliz y te dejé soñar con el hubiera en tiempo presente.
Bien sabías que me andaba despidiendo. Cerré mi círculo. Fue cruel también. Pero necesitaba tomar tu mano y hablar desde lo más profundo de mi ser, de explicarte sin palabras. No es un perdón, no sirvo para esa palabra.
Creo que ya entiendes cuando te hablabla de esa escena final de la película. Ya sabes cómo la destrucción se presenta ante ti, del miedo de saber hasta dónde llegaste, de verte convertido en otro.
Aquel día, donde comenzó una historia de sufrimiento, te lo advertí. Y hoy, con las cicatrices bien marcadas lo vuelvo a confirmar:
Me conociste en un momento muy extraño de mi vida.
Ysólo me resta decir: confía en mí, todo va a estar bien, yo sigo sobreviviendo en este infierno.
http://es.youtube.com/watch?v=QKFWhWeC4Es&mode=related&search=
Para ti Cly, porque el olvido es una palabra muy corta y tan larga de asimilar.
25 agosto 2007
21 agosto 2007
Teletón ¿qué es?

El día de ayer, una amiga me pasó la liga para confirmar, lo que ya habíamos sospechado desde que inició el afamado Teletón: qué tanto es beneficiencia pública o particular.
Si recuerdan, el primer escándalo fue del Monte de Piedad, quien donó muchos recursos y tiempo después se quejaba de no haber solvencia para sus empleados.
Luego, el melodrama de cada año y el bombardeo desde noviembre para "cooperar" voluntariamente a fuerza.
Si notan, últimamente ciertas empresas se han dedicado a cubrir servicios públicos que antes hacía el gobierno. Yo digo en este aspecto, que no nos beneficia en nada porque ni podemos exigir cuentas en las empresas y menos saber dónde están los recursos gubernamentales destinados a ciertos programas como salud, educación, desarrollo social, etc.
En lo personal, el Teletón me parece un desfile de vanidades, lágrimas y demás hipocresías.
Y si nos enteramos que nuestra ayuda se va para disminuir o anular los impuestos a la empresa que organiza el Teletón, a mí, en lo particular, me provoca un ardor en el estómago.
Claro, hay que ayudar, ¿peró qué tanto se les da a las personas con discapacidad, el apadrina, educativos y demás? Excepto, claro, no dudo de las instituciones de beneficiencia de cáncer y la organización de la Sra. Sendel.
Pensemos antes de donar seriamente.
Pueden vericar la nota de Noé Guerra aquí
06 agosto 2007
El común caso de la Dra. Jekyll y Misses Hyde

Misses Hyde odiaba que la Dra. Jekyll no pudiera decir: No. O vete a joder a otra parte.
Una tarde de principios de verano la Dra. Jekyll fue invitada por un antiguo amor a festejar un tardía celebración. Caminaron ella y él por diversas calles hasta que terminaron en frente de una plaza donde se vende más que sexo por la ciudad.
Ahí, la Dra. Jekyll quiso abortar la misión. Pero Misses Hyde, encerrada por pésima conducta, se complació en retar a la linda Jekyll.
- Anda, a que te vas y no te atreves a entrar a ese lugar de exóticas luces neón. Seguro ves la cara de tu antiguo amor pidiéndote con sus pequeños ojos a entrar.
Cobarde, cobarde, repetía Hyde. Y una sonrisa rebotaba por el cráneo de Jekyll. No, no la vería arrepentirse.
Por fin entraron. Pidieron una mesa un poco discreta en medio de una obscuridad tal, que se pensaría entrabas a las puertas de una casa embrujada.
Hyde entonces intrigada se dispusó a observar el espectáculo.
Idas y vueltas de meseros que traían cerveza y demás licores de diversos colores.
Luego, hombres solos o acompañados en mesas, bebiendo y tratando de animar su persona, en medio de nerviosismo. Hyde se percató que para unos era su primera vez.
Finalmente, las bailarinas, que poco a poco se despojaban de sus ropas y se cubrían la vagina.
Entonces las carcajadas de Hyde no se hicieron esperar. Jekyll entró al baño para apaciguarla. Hey, es temprano, no rebasan ni las 7 de la noche.
Claro, por eso las putas están en primera mesa, respondió. La Dra. Jekyll se arregló los lentes de contacto y no quiso escuchar majaderías. Pero al volver a su mesa, ya estaban bailando los hombres y llevando a las mujeres con diversas posiciones con fondo de música de Soda Stero.
Es mejor de lo que esperaba, ahora si gritó Hyde. Quería salir y ponerse sus zapatos para iniciar su malsana conducta.
Pero se detuvieron las dos cuando observaron atentamente a quien había propuesto el lugar. ¿Quería excitar a la Dra. Jekyll? ¿Cuál fue su patético plan?
Ahí fue cuando Misses Hyde tomó el control. ¡Bienvenida a la vida de nuevo!
Pasaron unas horas y de regreso Misses Hyde sólo se limpiaba de nuevo la sangre. La señora del servicio doméstico ahogo otro grito al verla, pues una bolsa negra había sido usada.
Una tarde de principios de verano la Dra. Jekyll fue invitada por un antiguo amor a festejar un tardía celebración. Caminaron ella y él por diversas calles hasta que terminaron en frente de una plaza donde se vende más que sexo por la ciudad.
Ahí, la Dra. Jekyll quiso abortar la misión. Pero Misses Hyde, encerrada por pésima conducta, se complació en retar a la linda Jekyll.
- Anda, a que te vas y no te atreves a entrar a ese lugar de exóticas luces neón. Seguro ves la cara de tu antiguo amor pidiéndote con sus pequeños ojos a entrar.
Cobarde, cobarde, repetía Hyde. Y una sonrisa rebotaba por el cráneo de Jekyll. No, no la vería arrepentirse.
Por fin entraron. Pidieron una mesa un poco discreta en medio de una obscuridad tal, que se pensaría entrabas a las puertas de una casa embrujada.
Hyde entonces intrigada se dispusó a observar el espectáculo.
Idas y vueltas de meseros que traían cerveza y demás licores de diversos colores.
Luego, hombres solos o acompañados en mesas, bebiendo y tratando de animar su persona, en medio de nerviosismo. Hyde se percató que para unos era su primera vez.
Finalmente, las bailarinas, que poco a poco se despojaban de sus ropas y se cubrían la vagina.
Entonces las carcajadas de Hyde no se hicieron esperar. Jekyll entró al baño para apaciguarla. Hey, es temprano, no rebasan ni las 7 de la noche.
Claro, por eso las putas están en primera mesa, respondió. La Dra. Jekyll se arregló los lentes de contacto y no quiso escuchar majaderías. Pero al volver a su mesa, ya estaban bailando los hombres y llevando a las mujeres con diversas posiciones con fondo de música de Soda Stero.
Es mejor de lo que esperaba, ahora si gritó Hyde. Quería salir y ponerse sus zapatos para iniciar su malsana conducta.
Pero se detuvieron las dos cuando observaron atentamente a quien había propuesto el lugar. ¿Quería excitar a la Dra. Jekyll? ¿Cuál fue su patético plan?
Ahí fue cuando Misses Hyde tomó el control. ¡Bienvenida a la vida de nuevo!
Pasaron unas horas y de regreso Misses Hyde sólo se limpiaba de nuevo la sangre. La señora del servicio doméstico ahogo otro grito al verla, pues una bolsa negra había sido usada.
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