¿En un beso, en una palabra, en un gesto te pueden romper más que el alma? Una ocasión me lo preguntaron. Efectivamente, me sucedió. Ya lo venía presintiendo. Lejos de sentirme bien, plena, es como si me hubieran roto el cuerpo y vulnerable, me arrojaron en la calle con todos mis despojos.
Amargura en la boca y la piel...
Necesito refugiarme de nuevo en mi cueva y lamerme mis heridas.
Luna, cuánta falta me hiciste.
Loba herida...
Todos los enamorados han sentido esa transposición de lo corporal a lo espiritual y viceversa. Todos lo saben con un saber rebelde a la razón y al lenguaje. Octavio Paz, La llama doble. Amor y erotismo.
26 junio 2006
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