16 octubre 2006

Por ti...

es la hora que no llega. Si, lo sabía, no debí tentar al destino con esa visita. Pero diantres, una parte de mí lo necesitaba, otra, se negaba rotundamente.

Si llegará a resultar algo de esta locura en la cual entré sin permiso, con sonrisas, será un resultado inesperado, a la vez parteaguas en mi vida. Ya vivo el infierno, lo toco, lo trago en mis profundidades me atormenta en amaneceres y noches. Mis latidos se acentúan cada vez más, el recorrido de las horas es una angustia permanente, cuando salgo a la calle parezco autómata, con preguntas en mi cabeza, repasando cada detalle, cada momento, buscando el maldito error y diciendo: si, ahí está, ese fue el instante que no debiste olvidar.

Maldita sea, porque no pude preveer una situación así. ¿Qué más deberé aprender? Y ahora, la fortaleza, y ahora, la tristeza, y ahora, enfrentarme ante una muerte y vida, ante mis errores por no detenerte cuando debía.

Somos cómplices en injusta forma, pues tú te alejas y yo, en medio del futuro, me preguntó si podré resistir con mis lágrimas y la vida.

Muérete conmigo.

Revive conmigo.

No hay comentarios.: