Dos personas que se han querido en la tierra forman un solo Ángel. Jorge Luis Borges
Hoy recordé que te perdí hace 11 años.
La vida no ha cambiado mucho. Ahora hay más violencia y tu risa se perdería entre la ciudad más crecida, como río desbocado.
Me duele sólo haberte dado un abrazo tan vacío, tipo mañana vuelvo. Me duele que te hayas ido sin despedirte. Claro, no tenías tiempo, para ti la urgencia encabezaba tu vida.
Recuerdo aquella tarde de julio en que la luz era demasiado blanca y brincaban como ovejas entre las flores las mariposas. Y te dije: Es extraño este ambiente, sin ruido, como de ausencia.
Y tu mirada me dijo tan poco. Es más diste la vuelta y aceleraste el paso.
Me dibujaste una tortuga y escribiste unas frases sin sentido.
Y en la mañana supe que te estaban operando. Y en la tarde con un frío de lluvia me anunció tu deceso, tu partida.
No me creía verte en la noche por tu funeral. ¿Cómo querías que estuviera?
No quise tocar tu piel fría y ver tu cabello aún con sudor.
Lo demás fue una serie de eventos alucinados que se extravían, regresan y se transforman, para no recordar con exactitud qué nos paso después a los que testigos te echamos a la tierra oscura y profunda.
Hoy en esta frase de Borges, en la de personas que se quieren, que compartieron un lugar y momento quiero pensar que aún hay rastro de ti en el aire.
Me niego aún a dejarte ir del todo, duele cuando recuerdo en el mismo lugar.
En verdad, la vida no me hubiera cambiado si continuarás aquí.
Lo que si, es que julio y agosto, no sería tan deprimente.
Buena suerte donde andes.
06 septiembre 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario